Coaching, la palabra de moda – Capítulo 36. Proyecto 365

Si hay un tema que me deja con sentimientos encontrados definitivamente es hablar del coaching. Por un lado creo que todos lo necesitamos, pero a su vez siento que hay muchas personas que se están tratando de aprovechar de otras, sencillamente, porque tienen el don de la palabra.

Desmontando charlatanes

Lo primero que hay que saber es, ¿qué es y que no es un coaching? Y aunque he estado en sesiones, no soy coach, así que me acerque a uno que conozco para que me ayudara. Comencemos por lo que no es. Un coach no es un terapeuta, no es un consultor, tampoco es una persona que te dice qué es lo que vas hacer y aquí está la primera forma de saber si alguien nos está vendiendo humo o nos está timando.

Es fácil de confundir el término coaching por el coach deportivo. Este nos dice exactamente qué hacer, establece un plan de ejercicios y rutinas que deben ser respetados para obtener un resultado.

Las técnicas de coaching han demostrado en muchos casos su éxito, pero este éxito también está ligado al profesional encargado de ese seguimiento. Por tal motivo es vital saber si la persona que está haciendo este coaching es una persona idónea.

La carencia de un plan y objetivos es otra forma que nos podemos dar cuenta si la persona con la que estamos trabajando no es profesional.

Por último y quizás lo más importante es, si la conversación es dominada principalmente por el falso coach y esto es un claro indicio del no saber escuchar.

Esto sí es un coach

El coach es un especialista en la escucha activa. Él necesita entender, comprender y validar todo lo que sucede, en otras palabras contextualizar. Para entonces realizar preguntas poderosas, que nosotros al responderlas obtengamos valor. El coach parte de la humildad, ya que comprende que lo más valioso no son sus palabras, si no las palabras de quien recibe el coaching.

Me contaba mi amigo coach, que el cliente tiene los recursos para salir de sus problemas y si no los tiene es cuestión de dar las herramientas para que las encuentre o las aprenda. Y si aún no las encontramos, pedimos ayuda, pero las respuestas siguen estando en nosotros.

La idea de un coach es que nos acompañe como par, para que nos mantengamos centrados en el objetivo. No nos dice que hacer, pero si tiene la responsabilidad de confrontar nuestras contradicciones.

Al final lo que entendí, es que va a ser un compañero que da herramientas para no salirte del camino, con una estrategia y un plan para lograr un objetivo claramente definido, que este plan tiene que ser, creíble, medible y que dependa 100% de nosotros. Pero este plan tiene duración, no es la intención del coach estar ahí eternamente, la meta final es que nosotros como clientes podamos andar solos, tener autonomía luego del acompañamiento.

 

PROYECTO 365