¿Ser o no ser, auto-empleado? – Capítulo 18. Proyecto 365

Comencemos por el principio. Mi historia como emprendedor no nace en un garage de Silicon Valley, tampoco fue un plan de vida de años, no fue algo que soñara con ansias. De hecho fui impulsado a ello o me decidí de forma impulsiva a esta lucha. En esos años trabajaba en una multinacional de arquitectura, fui reclutado con lo que parecía un sueño brillante por delante, estrenando oficinas, clientes importantes y un salario nada despreciable. Todo parecía fantástico, hasta me dí el lujo de despreciar otras ofertas, definitivamente no me imaginaba lo que me esperaba.

1 año más tarde Ser o no ser

Hagamos una elipse a la historia de 12 meses, todo parecía mantenerse en relativa normalidad, pero no se veían tantos proyectos, ni tantos clientes pasar por la oficina. Tampoco es algo demasiado extraño, si las oficinas de arquitectura se mueven por ciclos, unos más intensos y unos menos. Pero con el tiempo en vez de tener visitas quincenales de los socios regionales para buscar clientes nuevos, teníamos visitas quincenales del gerente administrativo, para buscar saldar cuentas y responsables. Lo inevitable vino poco después, la oficina cada vez se hizo de menos y menos personas, hasta que llegó el momento de recibir mi carta de despido.

Ahí estaba yo con una hipoteca recién adquirida y una hija a punto de nacer. Mi desesperación a mil por ciento, ¿Qué voy a hacer ahora? ¡Se deshicieron de mí! ¿Será que no soy capaz? En ese momento eran las ideas que pasaban por mi cabeza, no estaba para pensar que era que me habían bajado de un barco que iba rumbo al despeñadero. Ser o no ser

Primera reunión en un café

No había pasado una semana de que me habían entregado la carta, me reúno con una amiga de la universidad, que para ese tiempo estábamos colaborando en algunos proyectos de la empresa que ella había montado dos años antes.

Pedimos dos capuccinos y una tarta. Le cuento mi situación, después de escucharme me dice “por cuanto te vienes a mi empresa” Yo en ese momento pensé, “Yeah, ¡me va a contratar! todos mis problemas, mágicamente, los vi resueltos”. Entonces me dice una frase que cambió literalmente la vida tal como la tenía diseñada hasta ese momento. “¿POR QUÉ NO SOMOS SOCIOS?”. Ser o no ser

La verdad quedé de piedra, no tenía ni idea, estaba en shock mientras me hablaba, me decía los clientes que tenía, sus ideas, detalles técnicos de cómo podríamos trabajar juntos. Mi corazón latía a una velocidad descomunal.

Muchos Doritos después

A trompicones comenzamos a trabajar como socios, tener un socio es como estar en una relación. Primero, hay un tiempo de conocimiento, tienen que tener una serie de intenciones en común que les permita estar juntos, aunque tengan criterios distintos. Trabajando juntos tuvimos un crecimiento vertiginoso, bestial. Tanto por la suma de nuestros talentos, como una serie de oportunidades que aunque nos superaban, no teníamos nada que perder o nuestro arrojo no nos permitía verlo. Ser o no ser

Auto-empleo

Cuando todo iba relativamente bien, comenzó a ir relativamente mal. En sólo unos años teníamos una empresa estable, hasta la fecha nosotros sólo realizamos particiones de las utilidades de los proyectos en una parte para nosotros y otra parte la dejábamos para el crecimiento de la empresa.

Entonces aparece el diablito de la comodidad, susurrando al oído, ¿Pero si tienen una empresa estable, por qué no nos asignamos unos montos fijos? Sabes que, sí nos lo merecemos. Y así nos convertimos en auto-empleados de nuestra empresa ya no éramos emprendedores. Ser o no ser

A los golpes fue que nos dimos cuenta que ese modelo no es el que más nos motivaba. Hay varias modelos que se pueden utilizar para retribuirnos monetariamente de nuestros emprendimientos. Una forma es siendo auto-empleados, otra es, sólo se reparte lo que hay en utilidad. En otras palabras, siempre será un monto variable y la otra es un modelo mixto, donde podemos tomar un monto fijo y el resto es variable.

En mi experiencia mientras más variable, mayor la apuesta, pero también la recompensa. Hoy día en las empresas que manejo todo es variable. Y mi historia aún se está escribiendo.

 

PROYECTO 365