13 ago 2026
La tecnología también está transformando la forma de tratar el cáncer: en Sídney utilizan resonancia magnética y frío extremo para localizar, congelar y destruir determinados tumores sin cirugía abierta.
Eso es precisamente lo que ya están haciendo en el Liverpool Hospital, en Sídney, mediante una técnica conocida como crioablación guiada por resonancia magnética.
Y aunque suena futurista, ya se utiliza con pacientes.
Primero hay que aclarar algo: la resonancia magnética no es la que congela el tumor.
Los médicos utilizan las imágenes de la resonancia para localizarlo con gran precisión y guiar unas delgadas sondas que atraviesan la piel hasta llegar a la lesión.
Una vez posicionadas, las sondas generan temperaturas extremadamente bajas que congelan y destruyen el tejido que se quiere tratar.
Mientras ocurre, la resonancia permite a los especialistas observar el procedimiento y controlar con precisión el área que están tratando.
Una de sus grandes ventajas es que no necesita una cirugía abierta ni grandes incisiones. Las sondas se introducen atravesando la piel hasta llegar al área que será tratada.
Dependiendo del procedimiento y del paciente, puede realizarse con anestesia local o sedación, aunque la anestesia general también puede ser necesaria en algunos casos.
La recuperación también puede ser considerablemente más rápida que con una cirugía convencional: algunos pacientes pueden regresar a casa el mismo día, mientras que otros necesitan permanecer en observación.
Eso sí, tampoco significa que sea completamente indoloro. Puede existir molestia durante o después del procedimiento.
La crioablación no pretende reemplazar todos los tratamientos contra el cáncer.
Es una terapia localizada que puede utilizarse para determinados tumores y, dependiendo del caso, puede formar parte de un tratamiento que incluya otras opciones médicas.
En lugar de utilizar la resonancia solamente para encontrar un tumor, los médicos pueden usarla como una especie de GPS durante el tratamiento, viendo en tiempo real dónde están trabajando mientras destruyen el tejido mediante frío extremo.
Congelar un tumor desde dentro del cuerpo mientras los médicos observan el procedimiento mediante resonancia magnética parece una tecnología sacada del futuro.
Pero en Sídney ya forma parte de la medicina real.
¿Qué otra tecnología te gustaría ver aplicada de esta manera a la medicina? Te leemos en los comentarios.