El COVID-19, ya está en Panamá. La segunda semana de marzo, 2020 inició con noticias nada alentadoras para el istmo. Primero un caso importado de España y al día siguiente, ocho casos y una defunción, en su mayoría de viajeros que ingresaron al territorio. El pánico se apoderó de gran parte de la población.

No voy a esconderlo, tengo miedo, igual como tú y otros lo tienen. ¡Es natural! Porque tememos a lo desconocido y, sobre todo, a aquello que pone en riesgo nuestra seguridad, cuando sabemos que no tiene una solución probada.

Mientras observamos todo ese escenario crítico para el país que sirve de Hub de Las Américas, por vía aérea, marítima y terrestre, en China se daban dos noticias que vale la pena destacar:

  1. Se permitía en Wuhan abrir, poco a poco, las fábricas: El Presidente Xi Jinping viajó a la ciudad donde se produjeron los primeros casos de la enfermedad en diciembre. Las autoridades de la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan, señalaron que las fábricas, procesadoras de alimentos y otros negocios importantes para la economía china pueden reanudar sus operaciones con la condición de que las empresas que reabran tomen medidas “para controlar la epidemia”, examinando a los empleados en busca de síntomas de la afección (tomar la temperatura con termómetros digitales) y mantener desinfectados los sitios de trabajo. COVID-19
  2. En medios locales de China y con eco en la red, se divulgaba la creación de una máquina robótica que es capaz de tomar las muestras de las gargantas de las personas para su diagnostico certero, preciso y sin exponer a los médicos a la contaminación cruzada y por ende a enfrentarse a diario la exposición directa con el virus.

¿Buenas noticias?

Esa noticia, en cierta forma, me alegró frente al panorama sombrío que estamos visualizando. Un desarrollo liderado, nada más ni nada menos, que por el doctor que descubrió en el año 2003 el coronavirus que origina el temido SAR.

El epidemiólogo y neumólogo Zhong Nanshan lo lideró con su equipo de científicos y en conjunto con el Instituto de Automatización Shenyang de la Academia de Ciencias de China.

La máquina recolecta las muestras de la Prueba de Ácido Nucleico, principal método para detectar la neumonía por COVID-19, evitando que el personal sanitario asignado, se exponga a saliva, tos y por ende a micro partículas del virus de forma directa al momento de obtener las pruebas diagnósticas.

Con este desarrollo se evita que se expongan y enfermen, precisamente, las personas que tienen los conocimientos para atender a los pacientes. Se avanza en temas de bioseguridad y se muestra cómo, trabajando contra reloj los científicos de datos, ingenieros de inteligencia artificial y médicos “colaboran” para solucionar con “tecnología” un problema de dimensiones mundiales.

Coronavirus

Diagnósticos más frecuentes, exactos y sin infecciones colaterales

En el marco de una pandemia y tomando en consideración que son pocos médicos en proporción a una población que se infecta con gran celeridad, es un avance gigantesco.

La inteligencia artificial es más precisa que el diagnóstico humano, porque busca patrones, cruza datos rápidamente y no está influenciada por el temor al momento de hacer el proceso de toma de muestras, evitando los llamados falsos negativos, las irregularidades e imprecisión humana por razones obvias.

Una noticia alentadora del mundo tecno-médico frente al COVID-19 siempre es bienvenida, aún más, cuando la seguridad de gran parte de la humanidad está en riesgo declarado.

Así da gusto saber que utilizamos la tecnología para mejorar lo que, humanamente, es muy difícil de llevar a cabo.

¡A lavarnos las manos frecuentemente, evitar estornudar sin un pañuelo, desinfectar el celular, el teclado y la superficie de trabajo cada cierto tiempo durante el día!