Los equipos necesitan un Kobe – Capítulo 26. Proyecto 365

Si algo marcó mi infancia y juventud fue el baloncesto de la NBA. Era diciembre del año 1989, en mi país vivimos algo que cambió la vida de todos los panameños, la invasión de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en Panamá. Después de ese evento la situación se normalizó, volvimos a la escuela, pero ya no estaba en la misma escuela que por 4 años había cursado.

Con la motivación adecuada somos capaces de cosas impensables

La primera vez que vi baloncesto, fue un partido entre los equipos de los Lakers y Chicago Bulls de Michael Jordan. No tenía idea lo que estaba sucediendo, no tenía nadie que me explicara. Pero estaba fascinado, los saltos, las clavadas, la intensidad de ese partido ¡Qué emoción! Y tenía que seguir sintiendo esa emoción, así que seguí viendo, cuando podía, los partidos.

Nunca fuí un chico muy sociable así que en la escuela nueva me sentía realmente solo. Eso sí, hasta el día que uno de mis compañeros de salón habló de baloncesto. Sin darme cuenta ya estaba en medio de todos hablando de datos, estadísticas, altura de los jugadores. Al regresar a casa estaba muy feliz y le dije a mi madre que me comprara un balón de baloncesto.kobe

Trabajo en equipo

Muchas de las cosas que aprendí del trabajo en equipo, lo aprendí en las canchas de baloncesto. Que en un equipos tienes que aprender a convivir con jugadores buenos y no tan buenos; que hay jugadores que aunque no son los mejores, son integradores; aprendes a respetar a tu oponente; a responsabilizarte de tus fallos, que si te vuelves un especialista de algo específico, como ser un tirador de larga distancia, tienes espacio en el equipo titular; pero quizá lo más importante que aprendí es que existen líderes. Que el liderazgo es una mezcla mezquina y hasta injusta de talento, esfuerzo y mentalidad.

La llama sigue viva

Yo me enamoré del baloncesto de los Chicago Bulls de la jugadas de Michael Jordan y Scotty Pippen. Y cuando Michael Jordan se retiró parte de mi gusto por el baloncesto se quedó en ese retiro.

Entonces aparece un tal Kobe Bryant, la competitividad y profesionalismo personificada. Muchos mitos hay de lo mucho que preparaba sus partidos y no es para menos. Solo tuvo que manejar la presión durante toda su carrera de ser comparado con el mejor jugador de toda la historia.

Y es que en eso consiste ser un líder, tomar la presión, no sucumbir a ella y convertirla en motivación. Tomar la llama de tu equipo, mantenerla viva y hacerla crecer. Agarrar el balón en ese tiro que nadie quiere tomar y ganar el partido.

Mis respetos a un líder que se ha ido, que con ese número 24 mantuvo una pasión que pensé que había perdido.

 

PROYECTO 365